La felicidad es una decisión, la cual se debe tomar en todo momento, entendiendo que no es disimular la realidad, ni mucho menos negar los inconvenientes que nos presenta la vida, el objetivo es tener las herramientas que podemos utilizar para ser pleno en todo momento.
El miedo a menudo nos paraliza. Imaginar una vida sin miedo nos ayuda a identificar qué es lo que realmente deseamos y a dar el primer paso hacia ello.
El fracaso no es el final, sino una oportunidad para aprender y fortalecernos. Levantarnos después de caer es una muestra de resiliencia y determinación.
Aunque parezca contradictorio, reconocer que no controlamos todo nos libera de la ansiedad y nos permite enfocarnos en lo que sí está en nuestras manos: nuestra actitud y acciones.